Para ver y oír, oír sin ver o ver sin oír

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jueves, 24 de septiembre de 2015

Recital: Las espinas de la corona.

Este video fue grabado la noche del 9 de septiembre de 2.015, en el bar Oh la lá, Cartagena de Indias. Parte de mi presentación, leyendo poemas de mi libro Las espinas de la corona. Gracias al taller Guión bajo por la invitación, en especial a su director, Jesús David Buelvas Pedroza.

viernes, 18 de septiembre de 2015

Dos noches entre Reyes y yo



Dedicado a mi DeadVamp, quien escribió para mí el poema que finaliza esta noche.

18 de septiembre de 2.015

Yo, esta noche

No la olvido, no he podido, no he querido.

Nunca fue tangible, pero fue real. Sus besos y mis besos no necesitaron del contacto de los labios; fueron besos materializados en nuestros sueños, y soñábamos aun despiertos.

Soñábamos, y nos tocó despertar, porque la realidad es envidiosa y lanza su baldado de agua fría a los soñadores.

Despertamos separados por un océano innavegable.

Las olas nos arrojaban sin demora a la orilla: a ella a la suya y a mí a la mía. No pudimos volver a nuestra costa imaginaria, juntos.

Y no sé. No sé si ella quisiera regresar, pero yo sí. Sigo construyendo veleros y soportando mis naufragios. Aún desnudo lucho contra las olas, con la fuerza de mis músculos, y siempre soy derrotado por ese mar que no se cansa de llevarme la contraria.

Aún cierro los ojos para verla, aún los abro para encontrarla. Sigo soñando; pero falta ella para abrir los caminos, encender las estrellas, llenar la Luna, corregir mis vestidos y codirigir la orquesta de libélulas y mariposas.

La realidad nunca tuvo piedad de los sueños.

Me niego a no soñarla. Ojalá me esté soñando, y nuestros sueños vuelvan a encontrarse.

25 de abril de 2.008

Ella, esa noche

Quiero evadirte de la más feroz
de las pesadillas que jamás hayas vivido.
Si la vida es un horror,
se quedará con ojos perplejos,
pues nunca me conoció a mí.
Quiero acogerte entre alas rotas,
admirarte desde lejos,
liberarme de complejos
sólo por hacerte feliz.
No existe un camino de rosas,
mas en lejana compañía
las penas son menos penas;
las alegrías, más alegrías.
Alegrías... pedazos de ti.
Quiero anular tu resignación,
llevarte a mi reino de hielo, escondido,
y que allí gobiernes, tu palabra es la ley.
Si conocieras la íntima conexión
que contigo he mantenido
sabrías que eres mi rey.
Quiero que vengas hasta mi mundo
y te plantes en él sin decir palabra,
que navegues hasta mi adra
y te enfrentes a mí, con ímpetu iracundo
y me venzas, si es que eres capaz.
Te reto. ¿Me conoces?
Sólo tú sabes la respuesta...
Pero en una historia como esta,
triste, a veces incierta,
imaginarlo puede entristecerte o hacerte fuerte;
eso depende de lo que digan tus propias voces.
Dejémoslo en simples ilusiones...
Pues sé que jamás podré tenerte.
Quiero librarme de contusiones
emocionales, pero es imposible;
mientras tu aprecio sea reconocible
eso me matará... Ay, dulce martirio.
Hasta que se apague mi cirio,
sabes que en el tiempo te esperaré.
Quiero estar dentro de ti,
dominar y ser dominada
entre los rediles de la libertad.
Sí, aunque a ratos airada,
deprimida o extasiada,
quién me entiende... sigues siendo mi necesidad.
Quiero que me enseñes
lo que la experiencia aún no me da.
Quiero que me muestres los colores del amar.
Quiero que sepas que con cada despedida muero.
Quiero... quiero decirte que te quiero.